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MOHAMED, 19 años

De momento nada es como esperaba. Tengo permiso de residencia, pero sin trabajo, con lo cual nadie quiere contratarme. Deberían dar el permiso de trabajo junto con el NIE, esa es la clave para poder tener una vida normal aquí.

Nací y crecí en Alhucemas, Marruecos, donde viví hasta los 16 años. Tengo familia en distintos países de Europa aunque no mantengo contacto con ellos. Fue a los 14 cuando empecé a pensar en venir hacia aquí, en busca de una vida mejor.

 

Planeé el viaje junto a un amigo, quien todavía no ha logrado llegar aquí. Yo también tuve varios intentos antes de conseguirlo. Al vivir cerca del puerto intenté colarme varias veces en camiones, escondiéndome debajo de ellos, pero siempre me pillaban. Finalmente logré entrar en Melilla, escondido debajo de un autobús, en un hueco. Tenía 16 años entonces y lo hice sin contarle nada a mi familia, no me hubiesen dejado. Cuando se enteraron se enojaron un poco, pero me supieron entender.

 

Una vez en Melilla me llevaron a La Purísima, un centro de menores, donde estuve durante un año y medio, hasta cumplir la mayoría de edad. El centro daba techo a muchísimos chicos, éramos unos 600. Yo nunca me quedaba ahí. Me despertaba y me iba a entrenar o lo que sea, no me gustaba estar en ese lugar.

 

Al cumplir los 18, me dieron mi NIE y me dijeron: “ahora arréglatelas como puedas”. Lo primero que hice fue volver a Marruecos a visitar mi familia. Estuve con ellos un mes y luego cogí un poco de dinero y vine para Barcelona. Antes pasé por Málaga, pero al ser aquello muy pequeño, me vine a Barcelona con un amigo. Me instalé en un hotel hasta que se me acabo del dinero y después estuve tres meses durmiendo en la calle, por la zona de Plaza España. Mientras, estudiaba el catalán para poder tener el permiso de trabajo. En ese tiempo conocí a una fundación que me consiguió un centro en Santa Perpetua, donde actualmente resido.

 

Mi objetivo era estudiar, entrenar y conseguir un trabajo. Lo más importante es encontrar trabajo. Pero de momento nada es como esperaba, la situación es muy difícil y nadie te ayuda. Tengo permiso de residencia, pero sin trabajo, con lo cual nadie quiere contratarme. Deberían dar el permiso de trabajo junto con el NIE, esa es la clave para poder tener una vida normal aquí.

 

A mi familia siempre le digo que estoy bien, quiero que duerman tranquilos sin preocuparse por mí. Hace dos años que no los veo y los extraño mucho, pero no iré a visitarlos hasta que consiga un trabajo. No quiero ir allá en esta situación, sin trabajo y sin nada estable.